La Hispanidad

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Para todos los Hispanos de ambos hemisferios

Ciudad de Mexico: la mas "luminosa" del Mundo durante los siglos XVII y XVIII

Escudo de la Ciudad de Mexico en la epoca Virreinal (Nueva España)
Escudo de la Ciudad de Mexico en la epoca Virreinal (Nueva España)

El alemán Alexander von Humboldt llegó a la Nueva España en abril de 1803. Cuando entró capital virreinal (Mexico-Tenochtitlan), quedó profundamente impresionado por su tamaño, su orden urbano y su arquitectura. Según sus propias observaciones, la ciudad tenía más de 135 000 habitantes, lo que la convertía en la ciudad mas poblada de  América y una de las mas populosas del mundo. Humboldt afirmó que la capital novohispana le pareció que rivalizaba con Londres, Paris o Milán, destacando su limpieza, su traza uniforme y la monumentalidad de sus edificios religiosos y civiles.

En sus diarios y en su Ensayo político sobre el Reino de la Nueva España, Humboldt describió a la Ciudad de México como un centro intelectual y económico de primer orden, con una vida urbana activa, instituciones científicas avanzadas y una sociedad compleja. Subrayó que la capital era un punto de encuentro entre culturas indígenas, europeas y mestizas, y que su desarrollo reflejaba tanto la riqueza minera del virreinato como su importancia administrativa. También destacó su elegancia y solidez de sus construcciones, que consideraba comparables a las de grandes ciudades europeas.

En el libro Ecos de la Nueva España scrito por Úrsula Camba, y que recomiendo que lea todo el mundo, especialmente todos aquellos que quieran saber que paso en los 3 siglos que no existen en la historia de Mexico. En Mexico se estudia que en 1521 Cortes llego a la ciudad. Y en la pagina siguiente del libro hablan que en 1821 Mexico era independiente. Entre medias hay tres siglos que no existen.

Sobre la Ciudad de México se cuenta que era una de las metrópolis más impresionantes del mundo, una ciudad que asombraba a viajeros europeos, criollos y funcionarios reales por igual. La autora explica que, desde el siglo XVI hasta inicios del XIX, la capital virreinal se convirtió en un centro político, económico y cultural sin comparación en el mundo. Su traza regular, sus plazas amplias, sus conventos monumentales y sus residencias señoriales daban forma a un paisaje urbano que muchos describían como “una ciudad de palacios”, expresión que se popularizó porque los cronistas hablaban de que había “más de cien palacios”, una manera de transmitir la abundancia de casas nobles y mansiones de élite que dominaban el corazón de la ciudad. Estas residencias no solo eran grandes y lujosas: representaban el poder de comerciantes enriquecidos por el comercio de la Nao de China (el Galeón de Manila), de familias criollas con mayorazgos, de funcionarios reales y de órdenes religiosas que acumulaban bienes y prestigio.

La autora subraya que la riqueza arquitectónica no era un fenómeno aislado, sino parte de un entramado urbano donde convivían edificios civiles, religiosos y comerciales. La Plaza Mayor, por ejemplo, era el centro neurálgico de la vida pública: allí se levantaban el Palacio Virreinal, la Catedral, las Casas del Cabildo y el bullicioso Parián, un mercado donde se vendían productos asiáticos llegados por el Galeón de Manila. La ciudad era un punto de encuentro entre mundos: indígenas, españoles, africanos, asiáticos y mestizos compartían calles, oficios y espacios, generando una vida cotidiana compleja y profundamente diversa.

La autora también describe cómo existían barrios indígenas con trazas propias, donde persistían lenguas, costumbres y formas de organización comunitaria. Había conventos enormes que ocupaban manzanas enteras y funcionaban como centros de educación, caridad y producción artesanal. Las calles estaban atravesadas por acequias y canales, vestigios del antiguo sistema hidráulico de Tenochtitlan, que convivían con calzadas, puentes y caminos que conectaban la ciudad con el resto del virreinato. La vida urbana estaba marcada por fiestas religiosas, procesiones, mercados abarrotados, gremios artesanales, cofradías y una intensa actividad comercial que hacía de la capital un espacio vibrante y en constante movimiento.
La autora cuenta como todos los habitantes formaban parte de una misma dinámica urbana que mezclaba tradiciones indígenas, influencias europeas y aportes africanos y asiáticos, creando una cultura única en el mundo hispánico. En conjunto, la imagen de los “más de cien palacios” resume la percepción contemporánea de una ciudad extraordinariamente rica, diversa y llena de contrastes, cuya grandeza arquitectónica era solo una parte de su compleja vida social

@manterao ¿Sabías que durante el Imperio español hubo una ciudad en América que superaba en riqueza y población a París, Londres o Roma? ♬ sonido original - manterao - Manterao
Catedral de la Ciudad de Mexico tal como luce hoy dia.
Catedral de la Ciudad de Mexico tal como luce hoy dia.

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