La conquista la hicieron los Indigenas: Otomies contra Chichimecas

Salvo los mas recalcitrantes negrolegendarios, hoy día ya todos sabemos que la conquista la hicieron los indios, que «Cortés con 100 bravos castellanos conquistó un imperio de millones » es literalmente falso. Hernán Cortés fue un gran negociador y hasta el día anterior a la victoria contra los mexicas, les propuso un acuerdo que Cuauhtémoc rechazó. Y al día siguiente, tras la derrota, Cortes le perdonó la vida.
Lo que pasó en Tenochtitlan en 1521 es que había un muchos pueblos oprimidos por uno. Y esos oprimidos nunca jamás se habían organizado para enfrentars al enemigo común. Y Cortés, con las dotes negociadoras mencionadas mas arriba, fue el que logró la unidad de todos. Por eso, realmente, en Mexico-Tenochtitlan en 1521 hubo una guerra de liberación de todos los pueblos contra los que exigían tributo humano, contra los que les arrancaba el corazón (y lo que después hacían, que ni siquiera voy a mencionar).
Lo que habría que estudiar es por qué (muchos) Mexicanos actuales se identifican con los que arracaban corazones y no con los demás que se enfrentarona a ellos; porque el 5% de los indios que mataban son los «buenos» y todos los demás, los que ponían los muertos, los malos. Que proceso mental nos ha llevado hasta aquí? (Sr Poinset).
Esta es la transcripción del video del final y recoge el orgullo de unos de esos pueblos (Otomies) que se consideran a si mismos, como conquistadores:
Como muchos otros indios estos Otomíes no se consideraban a sí mismos como conquistados es decir aceptaban ser súbditos y vasallos del Rey. Afirmaban haber contribuido con sus armas, con sus caudales y con sus esfuerzos a la expansión de la Fe Católica en el territorio a la conquista y en el caso de estos Otomíes al sometimiento de los bárbaros Chichimecas y a la expansión de las posesiones de la Corona a costa del derramamiento de sangre otomí y no de sangre española. Afirmaban ser ellos mismos Conquistadores y pobladores. Y exigieron además que las autoridades virreinales los trataran como tales. Quizás hemos llorado tanto la caída de Tenochtitlan que las lágrimas nos han impedido ver estas otras experiencias indígenas frente a la invasión hispana