Viajar a los Virreinatos era para personas selectas de buena reputación

Licencia oficial
- Obtener una licencia de pasajero a Indias
- Expedida por la Casa de Contratación de Sevilla
Ser cristiano “viejo”
- Demostrar no tener ascendencia judía ni musulmana
- Presentar pruebas de limpieza de sangre
Buena conducta
- No tener antecedentes criminales
- Presentar certificados o testimonios de buena reputación
Control familiar
- Mujeres: permiso del padre o esposo
- Hombres casados: viajar con su familia o regresar
Medios económicos
- Demostrar que tenía recursos propios
- O viajar con un contrato (soldado, funcionario, etc.)
Motivo del viaje
- Declarar el propósito (trabajo, colonización, evangelización, administración)
Prohibiciones legales
- No podían viajar judíos, musulmanes, herejes
- Tampoco gitanos ni personas sin oficio
Registro de bienes
- Declarar equipaje y mercancías
- Control de impuestos y evitar contrabando

Como vemos las condiciones exigían personas de provada reputación, y para hacernos una idea, el grandisimo Miguel de Cervantes intentó viajar al la España Americana, pero no logró obtener el permiso necesario. En el año 1590, presentó una solicitud al rey Felipe II en la que pedía un cargo administrativo (recordar que Cervantes era recaudador de impuestos, concretamente comisario de abastos y recaudador de impuestos) en América, solicitando destinos como Nueva España, Perú, Cartagena y La Paz. Su intención no era explorar, sino conseguir un empleo público que mejorara su difícil situación económica en España.
Sin embargo, su solicitud fue rechazada por la administración real, que le respondió que no había vacantes disponibles y le sugirió buscar oportunidades dentro de la península (la España Europea). Este hecho resultó decisivo, ya que obligó a Cervantes a permanecer en España. Muchos historiadores consideran que, de haber viajado a América, su vida habría tomado un rumbo completamente distinto y quizá nunca habría escrito Don Quijote de la Mancha, la obra más grande de la literatura universal.